RELATOS DE JARANA

Con el permiso de Walter Huambachano, hijo de uno de los más grandes cultores de nuestra querida Música Criolla, les entrego a todos Uds., unos relatos de la más pura jarana que se vivió en aquellos tiempos en casa de su padre don Luciano Huambachano Temoche, es un relato que encontré en un libro y pues le hice la transcripción del caso, pero para que sea más interesante lo iré enviando por partes, espero que lo disfruten y sea de su completo agrado.

José Antonio «El Chalán»

RELATOS DE JARANA
por Roberto Salinas

(Primera parte)

La casita era famosa. Quedaba en una agrupación de vivienda en la margen izquierda del jirón Caquetá, en el Rímac lo que viene a ser la continuación de la Av. Alfonso Ugarte, pasando el Puente del Ejército. Una entrada amplia, testigo de mil confidencias, daba acceso a una especie de jardín, por cuya vera derecha había que seguir hasta llegar a la tercera puerta. Ventana amplia y puerta pequeña. Allí vivía Luciano Huambachano, famoso autor de “Barrio Bajopontino”, jaranero, guitarrista y cantante, bohemio y criollazo.

Un cholo cetrino, que era capaz de pararle el pleito a cualquier cantante de nota. Sabina, su mujer parecía hecha a su medida. Sonrisa fresca y supertolerante. Aceptaba como la cosa más natural que su esposo atendiera a sus amigos y si había que meter la mano a la cocina, la metía y ¡eso era una bendición de Dios!. Porque si alguien cocinó mejor que Sabina, don Ricardo Vicuña, el maestro del billar, y filósofo de la viveza, ya lo hubiese sabido. Y a nosotros don Ricardo siempre nos dijo que donde mejor cocinaban era en casa de Huambachano.

Como por arte de magia doña Sabina preparaba diez platos al hilo y lo hacía con tal alegría, que parecía transmitir ese estado de ánimo a su comida. Siempre hubo discusión si cocinaba mejor la carapulca que el caucau o el
olluquito. Nosotros seguíamos al maestro Vicuña y nos solíamos despachar todos los platos posibles de la bendita carapulca. Betty, la hija más linda, centro de las miradas francas o soslayadas, se limitaba a sonreír. Y entonces daba ganas de comerse todos los platos de tan mágica cocina.

En esta casa pequeña, de sala y comedor pegados como siameses, los oídos se nos quedaron tintineando luego de escuchar, por primera vez, a los señores negros que iban a buscar a Rodolfo Espinar a la redacción de Expreso. Cantaban “La abeja”, valse del “Chino” Ernesto Soto, más conocido como “Tomate”.

La aguda voz de Augusto Ascuez era mantenida arriba por el cantar encubierto de la “segunda de ascenso” de su hermano Elías. “Quisiera ser como la abeja / que vuela sin que nadie la detenga / besa las flores / toma el zumo / y echarlo en tu boca cual rocío. De flores primorosas / del jardín cual un ensueño / que un hada ha besado al pasar / que un hada ha besado al pasar /. Después de haber mirado de reojo ese tu talle / , quisiera una y mil veces contemplar/”.

Si hasta aquí el valse era un poema para debutantes de jarana, como nosotros, lo que siguió después fue el acabose. Entró el “Manchao” Alejandro Arteaga y la casa remeció. “Tu carita de grana / tus ojeras que engalanan y tu pelito que parece volar / Tu carita de grana / tus ojeras que engalanan y tu pelito que parece volar / Quisiera ser como la abeja…”. ¿En qué tono tan alto habría cantado el “Manchao”? Los oídos nos quedaron tintineando, como si cada nota hubiese agitado nuestros tímpanos hasta hacerlos temblar.

(Segunda parte)
CANTA EL LEON

Pero todo tiene su explicación. La casita de Luciano estaba cerrada por todos los lados, por una orden mayor que no admitía discusiones. Don José Arana Cruz era famoso por su cara de león, “un corte” que le bajaba del pómulo a la barbilla y un permanente gesto fiero que la verdad asustaba. Era el gran “Patuto”, ex-“operador” en las canchas de fútbol, también entrenador de su Chalaco, bravo, al extremo que cuando iba a dar las instrucciones técnicas, juntaba a los “muchachos” Rosasco, Portanova, Mina, Aguilar y, antes de empezar, ponía las razones sobre el tapete. La más impresionante era una chaveta que la clavaba con tal maestría que quedaba oscilando ante la indiferente mirada de sus pupilos. “¡El que manda soy Yo, carajo!. ¿Tá bien?”. Un simple movimiento de cabeza le permitía seguir.

Este mismo José Arana era bohemio, amigo de los jaranistas, y gustaba cantar viejos valses de Pinglo. Aquella noche 24 de noviembre, víspera del santo de Huambachano, entonaba “Astro Rey” con una cadencia sentida que en lugar de león parecía un gato. Al llegar a “Soy violeta gentil….”, un palomilla pegado a la ventana, por el lado de afuera, le gritó: “¡Con esa cara, como vas a ser violeta!”… Y fue terrible. “Patuto” quiso salir para agarrar al mocoso, pero éste ya había volado sabe Dios con que dirección. Todo molesto, “Patuto” sentenció “¡Cierren las ventanas!”, y como la puerta estaba cerrada para eludir a los zampones, nos quedamos encerrados.

Esa acústica fue la que motivó nuestro primer tintinear de oídos en una jarana criolla. Luego vendrían los Ascuez, con Luciano y el “Manchao” Arteaga para tener arriba, siempre arriba, a “La abeja”, del “Chino” Soto.

(Tercera parte)
PASEN, PASEN

Por la casa de Luciano Huambachano desfilaron los más conspicuos cantantes criollos. Aquella vez de la víspera de su cumpleaños, todo el mundo esperaba la jarana de contrapunto, pues se habían integrado hasta tres grupos que se miraban con respeto. La primera opción la tenían los Ascuez, pues Augusto las sabía todas y le sobraba para regalar. Además de buena memoria, sabía improvisar mejor que nadie. Ese negro era una maravilla, un portento. Tenía tal porte, tal forma de ser, que hasta los blancos le escuchaban y le hacían caso. Parecía dueño del respeto. Y alguna vez nos preguntamos si este negro portentoso no sería jefe o rey, si hubiese nacido en su Africa ancestral. ¡Era sinónimo de nobleza!. Junto con Augusto se cuadraban su hermano Elías y el “Manchao” Arteaga. En otro lado, estaba el “Curita” Gonzáles que se acomodaba con Manuel Covarrubias, compositor de lujo y buena segunda. También se sumaban Abelardo Vásquez, heredero de Porfirio, su entrañable padre llamado “El Marqués”. No se hacía problemas con Wilfredo Franco. El cajón de Francisco Flores, simplemente “Pancho Caliente”. Con ellos, podían haber 80 mil cantantes en Lima, pero la casa de Luciano parecía abierta exclusivamente para algunos.

Si escuchar ya era una lindura, ver a Nicolasa (hija mayor de Augusto Ascuez, casada con Ricardo del Valle, “Mil quinientos”) bailar con el gringo Ambrosini, el buen “Gato blanco”, era todo un acontecimiento. Nicolasa bailaba casi con la misma cadencia de Bartola, es decir, la marinera pausada, rítmica, no la saltarina, que también es limeña, pero con huella norteña, la que practicaba Valentina con su famoso ¡que me hacen!.

Doña Irma Céspedes, compañera de Oswaldo Campos, dueña de un cuerpo escultural y un donaire capaz de desgraciar, lanzaba los zapatos al aire y también salía al ruedo para bailar marinera. Jamás gozo tanto Mañuco Covarrubias mirando esas piernas, desde el suelo, hasta llamarla “Condesa Descalza”, mientras el flaco Espinar se mandaba a dibujar la marinera.

Llegaba gente notable. Cantaban los Enríquez: Barahona y el “Cholo” Peña, y la casa enmudecía. O Fernando Loli, sobrino de Luciano, que en dúo con José Moreno el gran “Paquete”, eran sensacionales. Cantaban y cantaban. Mientras la buena Sabina servía y servía, ayudada por Valentina, la “Gata” Sabina, esposa de “El niño”, mamá de Makarios.

La noche se volvía día y el día se volvía noche. Había cambio de personal, porque jamás un día fue suficiente para celebrar el santo de don Luciano Huambachano.

Comidas Criollas

  • Un pisco sour y un ceviche contactan con esa otra estética limeña que verdaderamente conquista. La del estómago. Sabores que dan para días y satisfacen a los más exigentes paladares, pues esta ciudad es lejos la más prolífica del continente y su oferta gastronómica es tan rica como variada.
  • Más de 2000 variedades de platos entre andinos y criollos y 700 productos marinos.Existen infinidad de restaurantes con sólida tradición culinaria y una grata sorpresa son los aportes de las colonias inmigrantes: Japonesas, Cocina Nikkey, Chinas e Italiano.
  • Los postres: La frutas de origen Peruano como: la chirimoya, pacay, lúcuma un sabor incomparable, Guayabo etc.

QUISIERA SER CARAMELO

Andres Soto Mena

Quisiera ser caramelo
de mil colores y aromas
quisiera ser como el tiempo
que no le teme a las horas.

Podría entrar a tu estancia
y dar calor a tu alcoba
podría ser como el viento
y acurrucarme en las olas.

¡Qué solitaria mi suerte!
¡Maldito amor el quererte!

Podría ser pasajero
de tu vagón hoy vacío
podría ser siempre dueño
de tu mirada sin brillo.

Ven a mis brazos niña
solita y desposeída.
Ven a mis brazos pronto
te espera la bienvenida.

Quisiera ser caramelo
de mil colores y aromas
quisiera ser como el tiempo (bis)
que no le teme a las horas (bis)

Enviado por: Cecilia Nuñez

TACNA

Polka
Letra de Omar Salas

Música de Eduardo Pérez Gamboa

Mi tierra es un edén de fantasía
que pueblan juncos, rosas, y buganvilias,
mi tierra es un jardín de realidades,
poema de mujeres y saudales.

Despierta con el beso que el Tacora
le da con su blancura de alabastro,
trabaja, vive y goza y en sus noches
hay sueños de esperanza y de pasión.

Ciudad hermosa, Tacna,
tierra preciosa, Tacna,
va derramando, Tacna,
su heroicidad.

Y en nuestra historia, Tacna,
brilla tu gloria, Tacna,
como una aurora de alba majestad.

Somos peruanos, Tacna,
te adoramos, Tacna,
como una enseña, Tacna,
con lealtad.

Y le cantamos, Tacna,
a tu bravura, Tacna,
y a la hermosura de tu gran ciudad.

Las Maracas

Idiófono de entrechoque, de calabaza u otro fruto que se usó en la costa según consta en diversas fuentes, como las acuarelas de Pancho Fierro. Se deja de usar en la música criolla no obstante estar presente en la música popular de origen caribeño.

Las Maracas son muy conocidas y su origen es indeterminado, ya que en todo el planeta se han encontrado indicio del uso de sonajas hechas a su semejanza y de materiales muy diversos (al centro arriba), las que aquí nos ocupan están hechas de un fruto que en México llamamos «guaje», a este fruto de cáscara dura se le vacía el interior, se pone a secar, se rellena de preduzcos y arena, se inserta un pequeño mango, se pinta y se deja listo para su uso, esta percusión es quizá la más socorrida en la música latinoamericana pues se ha adecuado a todos los ritmos que la conforman.

Nos Pusimos a Llorar

Vals

Ven, a mis brazos alma mía

Ven a mis brazos te lo ruego

Quiero brindarte mi ternura

Quiero que sepas de mi amor

Cuando te brinde mis caricias

Veras la luna más hermosa

Tendrás un mundo de delicia

Sabrás de un dulce amanecer

Entonces tú me contestaste

Te quiero mucho vida mía

Yo sé que siempre tu me amaste

Y nos pusimos a llorar

Te quiero tanto me dijiste

Soy tuya por toda la vida

Tu amor seré y veré si existe

aquella dulce amanecida.

CHOLO SOY Y NO ME COMPADEZCAS

(Vals Peruano)
Autor: Luis Abanto Morales

Cholo soy y no me compadezcas,
esas son monedas que no valen nada
y que dan los blancos como quien da plata,
nosotros los cholos no pedimos nada,
pues faltando todo, todo nos alcanza.

Déjame en la Puna, vivir a mis anchas,
trepar por los cerros detrás de mis cabras,
arando la tierra, tejiendo los ponchos, pastando mis llamas,
y echar a los vientos la voz de mi quena
dices que soy triste, ¿qué quieres que haga?

No dicen ustedes que el cholo es sin alma
y que es como piedra, sin voz ni palabra
y llora por dentro, sin mostrar las lágrimas.

Acaso no fueron los blancos venidos de España
que nos dieron muerte por oro y por plata,
no hubo un tal Pizarro que mató a Atahualpa,
tras muchas promesas, bonitas y falsas.

(Recitado)
Entonces que quieres, que quieres que haga,
que me ponga alegre como día de fiesta,
mientras mis hermanos doblan las espaldas
por cuatro centavos que el patrón les paga.
Quieres que me ría,
mientras mis hermanos son bestias de carga
llevando riquezas que otros se guardan.
Quieres que la risa me ensanche la cara,
mientras mis hermanos viven en las montañas como topos,
escarba y escarba, mientras se enriquecen los que no trabajan.
Quieres que me alegre,
mientras mis hermanas van a casas de ricos
lo mismo que esclavas.
Cholo soy y no me compadezcas.

Déjame en la Puna vivir a mis anchas,
trepar por los cerros detrás de mis cabras,
arando la tierra, tejiendo los ponchos, pastando mis llamas,
y echar a los vientos la voz de mi quena
déjame tranquilo, que aquí la montaña
me ofrece sus piedras, acaso más blandas
que esas condolencias que tú me regalas.
Cholo soy y no me compadezcas.

Dario Mejia
Melbourne, Australia
dariomejia999@yahoo.com.au

QUERUBÍN

(One Step )

Felipe Pinglo Alva

Era la monina

una chiquilla muy fina

con una linda boquita

y tan bella como hurí

sus negros vivos ojitos,

sus mejillas con hoyitos,

sus pestañas tan arqueadas

cual muñeca de biscuit.

Con mucho salero

y mucha gracia gitana

la chiquilla de mi canto,

se llamaba Querubín.

Más como era hermosa,

no escuchaba estas entechas(*)

que brotaban cual promesa,

de mi pasión al sentir.

Oyeme mi nena,

si me quieres un poquito,

dimelo con un besito

que me tornarás felíz

mirame bastante

y halágame con gran ternura

que es mi vida una amargura

porque estoy falto de ti.

Dime frases dulces,

llamame «negrito lindo,

caramelito de azúcar,

encanto de mi vivir»

Bésame en la boca

préstandome tu cariño

y reclíname en tu pecho

para soñarme felíz.

Tu seras mi negra,

mi amorcito, mi locura

la que me ha robado el alma,

la calma y el corazón,

chiquita bonita

capullito de magnolia,

tu boquita huele a gloria y

estoy muriendo por ti,

ya me tienes loco

por gozar de las caricias,

de tus besos, tus abrazos

tus caricias y tu flirt,

Mirame mimosa

y dime que no te enojas,

si en un beso Yo te juro

que te quiero hasta el morir.

(*) Entenchas : Canciones tristes

Saludos Criollos…

José Antonio «El Chalán»

Eduardo Márquez Talledo

Eduardo Márquez Talledo
Eduardo Márquez Talledo

Hijo de Tomás Márquez y Ubaldina Talledo, había nacido en el Callao el 25 de febrero de 1902. Formó y dirigió el «Conjunto Callao» integrado por los guitarristas Manuel García y Lucho Valera con los cantores José Cómena, Alberto Mecklemburg, Ernesto La Hoz y Ataniel Viamonte (17).

Trabajó en Radio Grellaud y Radio Lima. Formó un trío con Manuel García y Carlos Barraza. Pero antes, para poder vivir, debió ejercer los mil y un oficios; fue mecánico, ebanista y ayudante de calderero. Su primer vals «Vivir sin ser amado», fue compuesto en 1927.

Márquez Talledo tenía 25 años. A partir de entonces siguieron otros; en 1943 era autor nada menos que de 279 piezas. La firma Odeón, con sede en Buenos Aires, estaba por grabarle diez de sus éxitos.

«Nube gris» fue un vals consagratorio: «Si me alejo de ti / es porque he comprendido / que soy la nube gris que nubla tu camino…

En «El Cancionero de Lima» (N° 1467, junio de 1943) apareció este aviso: «Eduardo Márquez Talledo. Da clases prácticas de guitarra y prepara cantantes para radio. Hace y compone toda clase de instrumentos de cuerda. Zepita 574. Callao, teléfono 91332».

Presidente de la Asociación Peruana de Autores y Compositores en 1952, era muy estimado en el ambiente artístico y, por supuesto, en su tierra el Callao, al que le dedicó el vals que en parte se ha glosado.

Compositor con más de 500 canciones muchas de ellas éxitos en su momento y algunas que se hicieron clásicas, la más importante, sin duda, «Nube Gris» , sigue en los cancioneros del mundo, interpretada por grandes como Jorge Negrete y Paul Muriat. Traducida a muchos idiomas, y usada como banda musical en el cine. Queda pendiente una reseña completa sobre «Nube Gris».
EMT Fue uno de los primeros compositores peruanos en cobrar regalías del extranjero.

Nunca lo amilanaron las dificultades, fue lo que ahora se llama «pro positivo», trabajo incansablemente y recibió el reconocimiento de su pueblo. Muchos escribieron sobre él y hemos seleccionado algunas notas destacadas como la del «Cumpa» Donayre, Gonzalo Toledo y Mario Cavagnaro.
Escuche la versión de Nube Gris.mid o Nube gris.mp3 producida en Midi por Walter Curioso.

Chalaco criollo, jaranista, serenatero, acaso como una muestra de su sensibilidad artística o como testimonio de su capacidad de compositor escribió el tango «No vuelvas a mí», que popularizaron Guillermo Arana y Roberto Dady por Radio Grellaud.

Falleció el 29 de enero de 1975, a las 5.20 p.m. en el hospital «San Juan de Dios del Callao, a causa de un derrame cerebral que le había sobrevenido dos días antes, cuando en la tranquilidad de su hogar veía un programa de televisión. De su segundo matrimonio dejó una hija, Roxana, de cuatro años; del primero a Humberto y Lucy.

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Eduardo Marquez Talledo un hombre sencillo, talentoso, trabajador, sensible, amante, solidario, esforzado. Amo la belleza, a su tierra, a la mujer y al amor, a quien dedico sus mejores canciones. Compositor, poeta, cantante, guitarrista, artesano de la guitarra y maestro. Un profesional del arte. Cuentan una anécdota que pinta de cuerpo entero su creatividad y talento, en una reunión de bohemios un amigo lo reto a una improvisación y escribió:

“Para hacer una canción es necesario poner un capricho de mujer
y un poco de corazón en un solo pensamiento amalgamar las dos cosas y entre pétalos de rosas entregárselas al viento
Así vuela la ilusión del trovador que se inspira y al final pierde la lira, la mujer y el corazón”.

Familia de artistas

Don Eduardo nació en el Callao, en la calle Cusco N° 146 un 25 de febrero de 1902. Su madre Ubaldina Talledo Lozano y su padre Tomás Márquez Cherrepano. Se inicia en el arte al lado de su madre, cantatriz porteña, muy cotizada por su voz de soprano, que por el año 1911 cosechaba grandes aplausos en los teatros y circos de la capital. Eduardo acompañaba a su madre haciendo la segunda voz. Muy joven aprende a fabricar guitarras y aprende a tocarlas de oído. A los 16 años compone su primer vals «Vivir sin ser amado».

Compositor prolífico y exitoso

Compositor con más de 500 canciones muchas de ellas éxitos en su momento y algunas que se hicieron clásicas, la más importante, sin duda, «Nube Gris» , sigue en los cancioneros del mundo, interpretada por grandes como los Mexicanos Jorge Negrete, Pedro Infante y muchos otros grandes, ademas Paul Muriat. Traducida a muchos idiomas, y usada como banda musical en el cine.

EMT Fue uno de los primeros compositores peruanos en cobrar regalías del extranjero.

Nunca lo amilanaron las dificultades, fue lo que ahora se llama «pro positivo», trabajo incansablemente y recibió el reconocimiento de su pueblo. Muchos escribieron sobre él y hemos seleccionado algunas notas destacadas como la del «Cumpa» Donayre, Gonzalo Toledo y Mario Cavagnaro.

Padre amado por su familia

El amor que le profeso a su familia fue permanente, así lo recuerdan sus propios hijos, en especial su querida «Toti», quien, vale la pena destacarlo, gentilmente ha colaborado para hacer posible este especial. Les dedico varios valses, a sus hijos y a su querida primera esposa Olga. Tuvo cuatro hijos en su primer matrimonio: Lucy, Humberto, Edith, Noemí y Ruth (Toti); y de sus segundas nupcias con Rosa de Márquez: Rosana Emperatriz. A su muerte sus hijos le escribieron un recuerdo. Su sobrino José Cabada lo recuerda con cariño en un artículo que publicamos.

Fundador de la APDAYC

Fue uno de los fundadores y primer presidente de la Asociación Peruana de Artistas y Compositores (APDAYC) en 1952, lucho siempre, como lo recuerda Mario Cavagnaro por sus compañeros los artistas, defendió sus derechos, apoyo y alentó a los jóvenes a cultivar la música criolla.

Profesor de guitarra

Enseño su arte, fue siempre profesor de guitarra tuvo una academia que llevaba su nombre, y dirigió también la Academia de Música del Municipio del Callao. El mismo fabricaba y reparaba sus guitarras. Publico sus partituras y un método de guitarra por cifras y acordes.

Cancionero

Gracias a la colaboración de su hija Toti publicamos un documento inédito de don Eduardo Márquez Talledo, su cancionero, su libreta de repertorio que usaba para sus ensayos y presentaciones.

Eduardo Márquez Talledo un inmortal de la música criolla.
por José Cabada, Octubre de 1994. Publicado en «Peru de los 90″, ahora: Peru News Review»
José Cabada es sobrino de Eduardo Márquez Talledo, el vive en EEUU desde hace más de 40 años, y dirige Peru News. Pepe tuvo la oportunidad de gozar a su entrañable tio y cuenta anecdotas que pintan la simpatia y el cariño que Márquez Talledo tenía por los que lo rodearon.

Eduardo Márquez Talledo nos dejó hermosas inspiraciones, cantándole al amor. Hizo posible su confesieon pública que no era el característico peruano machista. Todo lo contrario, le cantó a la mujer en su más y mejor estima.

La herencia que recibimos de él fue compartido a todos los seres humanos del mundo entero. Enseñó y demostró que el hombre debe alejarse de la mujer amada si las circunstancias demanda el sacrificio de tener que hacerlo y de allí su famoso vals «Nube Gris».

Su mensaje comenzó a ser la nueva tónica al amor y se le reconoció a nivel mundial. Su vals se escuchaba en los aeropuertos internacionales, hasta en los supermercados de los Estados Unidos, sobretodo en California.

Fue el primer compositor peruano que recibió regalías en dólares de diferentes países, siendo uno de ellos Suiza y en México, en una de sus películas incluyeron «Nube Gris”

En las tertulias criollas, no podía faltar ese vals que es un homenaje al amor: «Desconsuelo» (Yo se que que del amor que me tenías, no queda ni la más leve añoranza, que nunca volverán las horas idas, que hicieron de los dos una sola alma…»

En cierta oportunidad, se le vió comprando hueveras fritas, en sus panquitas y su argumento era que » es el caviar chalaco». A ese caviar se le acompañaba con una «lija» que era la mezcla del vino Huscarucho y la Kola Chalaca «para
balancear el vinacho.

Eduardo Márquez Talledo, de estirpe noble, fue privilegiado por los dioses, aquel que se rindió al amor, a la mujer y a su puerto chalaco le compuso el Vals Callao.
A la mujer chalaca le dedicó la alegre y contagiosa polka «Chalaquita» («Linda chalaquita angelical…»que la cantaban muy bien las hermanas Graciela y Noemí Polo, «Las Limeñitas».

Con su inspiración «Ventanita» nos dejó el recuerdo de una vecina amiga que se fue y ya no salía a regar las flores de su ventana.( «Ventanita, ventanita silenciosa…ya no asoma a los cristales la preciosa, compañera que se fue y nos olvido»)

Márquez Talledo, creador y primera guitarra del Conjunto Callao, lo formó con «Pipo» Comena, Meckenburg y otros distinguidos criollos.
Jesús Vásquez, Delia Vallejos, Esther Granados no dejaban de asistir a su casa en la calle Constitución para ensayar sus nuevas inspiraciones.

Su esposa Olga, cariñosamente le decían «Olguita» supo comprender con paciencia que esu esposo estaba escribiendo su nombre en la historia de nuestro acervo popular en la historia de la música peruana cada vez que acudían a su casa connotados criollos.

Se le recuerda al Maestro Eduardo Márquez Talledo por su gran cariño al puerto que lo vio nacer. Se preocupaba bastante por la juventud chalaca. «Aquí tenemos buenos elementos» y cuando veía a la nueva generación pulsando la guitarra les preguntaba: «Ensayando muchachos. ¿A quién van a serenater? A veces se unia a ellos para acompañarlos.

Actuación Homenaje a Márquez Talledo (25/02/2002)

Se realizó con gran éxito el homenaje del pueblo de La Perla, su pueblo, al compositor chalaco Eduardo Márquez Talledo, en el Centenario de su nacimiento, inaugurándose una plaza que lleva su nombre.

Lo más representativo del criollismo chalaco se hizo presente en la inauguración. Su familia emocionada hasta las lágrimas, palabras sentidas y soberbias de don Oscar Avilés nuestro primer guitarrista criollo, una grabación con la voz de «Marquesito» cantando su celebre «Ventanita» presentada por Manolo Huertas, y como fin de fiesta la afiatada presencia del conjunto criollo del Programa del Adulto Mayor del IPSS, quienes bajo la dirección del maestro Walter Goyburo y las voces de Rosa Montenegro, Lidia Rebutaro, Yolanda Baltazar y Alberto Durand, interpretando con prestancia y solvencia, respectivamente: «Cómo podré olvidarte», «Desconsuelo», «Alma de mi alma» y «Ventanita» todas composiciones del maestro Márquez. Todos ellos nos hicieron soñar con el triunfo de nuestra música popular.

Si bien el Callao y el Perú ha quedado en deuda con Eduardo Márquez Talledo y queda pendiente un reconocimiento postumo como verdadero Amauta de la música criolla, al haber sido compositor, cantante, ejecutante de guitarra y mandolina, profesor de guitarra y musica, constructor de guitarras, y un permanente estímulo para los jovenes cultores de nuestro arte popular.
Los Municipios de La Perla y el Callao le extendieron reconocimientos.

Nube Gris
E. Márquez Talledo

Si me alejo de ti,
Es porque he comprendido
Que soy la nube gris,
Que nubla tu camino,
Me voy para dejar,
Que cambie tu destino,
Que seas muy feliz
Mientras yo busco olvido.

Y otra vez volveré a ser,
El errante trovador,
Que va en busca del amor,
Del amor de una mujer.
Se perdió el celaje azul,
Donde brillaba la ilusión,
Vuelve la desolación,
Vivo sin luz.

Si me alejo de ti,
Es porque yo quisiera,
Que seas muy feliz,
Aunque mi amor se muera,
Me voy sin perturbar,
Tus sueños tan queridos,
Me voy con el pesar
De no ser comprendido.

Y otra vez volveré a ser,
El errante trovador,
Que va en busca del amor,
Del amor de una mujer.
Se perdió el celaje azul,
Donde brillaba la ilusión,
Vuelve la desolación,
Vivo sin luz.

*****

Este es el homenaje a un grande de nuestro cancionero en la composicion, quien cumpliria 102 años este 25 de Febrero. Las paginas de nuestra lista criolla se engalanan al celebrar a este criollo en el dia de su célebre onomastico. Que lo disfruten criollos. Una cortesia de este su servidor…

Desde Pennsylvania
Victor Hurtado Riofrio

ZAPATEO

Considerado como paso de baile, sin embargo en las danzas de Negritos o Hatajos así como de las Pallas, el zapateo se convierte en instrumento de percusión con el que se ejecutan patrones rítmicos que los consideramos de suma importancia en la música de la costa, por el parentesco que pudieran tener con los patrones rítmicos que se ejecutaban en tambores hoy desaparecidos.

Aunque esta es una especulación, los códigos rítmicos del zapateo se convierten en una fuente muy importante para analizar un elemento o rasgo cuya procedencia puede ser el Africa.